lunes, 14 de mayo de 2018

Enrique VIII

Enrique VIII ascendió al trono en 1509, tras la muerte de su padre. Fernando el Católico organizó el casamiento de su hija Catalina de Aragón con el nuevo rey. Enrique VIII desposó a Catalina en Greenwich, el 11 de junio de 1509, dejando de lado los consejos del papa Julio II y de William Warham, arzobispo de Canterbury, en cuanto a la validez de tal unión. Fueron coronados juntos en la abadía de Westminster el 24 de junio de 1509.

El primer embarazo de Catalina terminó en un aborto en 1510. Luego dio a luz a un hijo, Enrique, el 1 de enero de 1511, pero el bebé sólo vivió hasta el 22 de febrero de ese mismo año.

Con su coronación, Enrique VIII debió enfrentarse a las problemáticas consecuencias de los impuestos nobiliarios establecidos por Richard Empson y Edmund Dudley, miembros del gabinete de su padre. Dos días después de su nombramiento los hizo detener en la Torre de Londres, fueron acusados de alta traición y decapitados en 1510. A diferencia de Enrique VII, que favorecía las políticas pacíficas, Enrique VIII manifestó una inclinación bélica durante todo su reinado.

Durante los dos años posteriores a la ascensión de Enrique VIII, Richard Fox, obispo de Winchester, y William Warham controlaron los asuntos de estado. A partir de 1511, sin embargo, el poder real fue ostentado por el cardenal Thomas Wolsey. En ese mismo año, el papa Julio II proclamó una Liga Santa contra Francia. La nueva alianza se forjó rápidamente, incluyendo a Inglaterra, España, regida por los Reyes Católicos, y el Sacro Imperio Romano, gobernado por el emperador Maximiliano I. Enrique VIII firmó el Tratado de Westminster, en el que prometía ayuda mutua a España contra Francia. En 1513 invadió este país y derrotó a sus ejércitos en la batalla de las Espuelas. Por su parte, Jacobo IV de Escocia, aliado de Francia, invadió Inglaterra por el norte, pero fue derrotado y muerto en Flodden el 9 de septiembre de 1513, por lo que el conflicto se vio terminado.

En 1514, Fernando abandonó la alianza, y las otras partes hicieron la paz con Francia. La consecuente irritación con España inició la discusión sobre un divorcio entre Enrique VIII y Catalina. Sin embargo, con la ascensiEn 1516 Catalina dio a luz a una niña, María, lo que renovó las esperanzas de Enrique de lograr un heredero varón a pesar de los previos embarazos fallidos de su esposa. Fernando II murió en 1516 y fue sucedido por su nieto Carlos, sobrino de Catalina. Para octubre de 1518, Thomas Wolsey había diseñado el Tratado de Londres con el papado, con la idea de conseguir un triunfo para la diplomacia inglesa, lo que ubicaba al reino en el centro de una nueva alianza europea con el ostensible objeto de repeler las invasiones moriscas a España, tal como había solicitado el papa.


En 1519 murió Maximiliano, y Wolsey propuso secretamente a Enrique como candidato para el puesto5​ a pesar de que públicamente parecía apoyar al rey francés, Francisco I. Finalmente, los príncipes electores eligieron a Carlos I de España. La subsecuente rivalidad entre Francia y España permitió a Enrique actuar como mediador. Así empezó a manejar el equilibrio del poder europeo. Tanto Francisco I como Carlos I intentaron gozar del favor de Enrique VIII, Francisco en forma espectacular y deslumbrante, con el encuentro en el Campo del paño de oro,6​ y Carlos I con toda solemnidad en los encuentros de Kent. Después de 1521, sin embargo, la influencia inglesa sobre Europa comenzó a menguar. Enrique entró en una alianza con Carlos I a través del tratado de Brujas, y Francisco I de Francia fue derrotado por el ejército imperial de Carlos I en la Batalla de Pavía, en febrero de 1525. La confianza del emperador en Enrique disminuyó al mismo ritmo que el poder inglés sobre el continente. Enrique VIII se mostró reacio en ayudarlo a conquistar Francia, a pesar de las garantías de Carlos I. Esto terminó con el Tratado de Westminster de 1527.

El interés de Enrique en los asuntos continentales se extendió hasta el ataque contra la revolución alemana de Lutero. En 1521 le dedicó su "Defensa de los siete sacramentos", que le valió el título de Fidei defensor ("Defensor de la Fe").7​ Con base en esto, se lo reconoció con el título de inclitissimus.8​ Este honor lo mantuvo aún después de romper con Roma, y es todavía usado por la monarquía británica.

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