miércoles, 17 de julio de 2013

whitechapel

capítulo 7:



           Frederick Abberline estaba de trabajo hasta las cejas pero no quería descuidar a su esposa. Enma a la que profesaba un enorme cariño y juntos acudieron al estreno en el albert hall del dr jeckyll y mr hyde, basada en la novela de Stevenson.
Apesar de que Richard Mansfiel, el famoso actor americano estaba colosal en su papel, abberline le disgustaba profundamente. El dulce e inteligente Jeckyll se transformaba en el estatuto, cruel e intratable Hyde, la dualidad del hombre. Y abberline se preguntaba si el destripador no sería una persona respetable casado que por las noches se transformaba en un ser abominable.
En el fondo de su ser, Abberline se repetía una y mil veces que no debía tomarse esto cómo un asunto personal, pero tenía que admitir que si tuviera al asesino enfrente, lo mataría con sus propias manos, cuestión personal.
Frederick abberline, creció sin el cariño de una madre, pues la suya había fallecido siendo el niño, pasaesar de ser conocido por fuerte carácter, dentro de su ser yacía una profunda melancolía. Y esta se acrecentó cuando murió su primera esposa de tuberculosis. Literalmente se le vino el mundo encima y cuando pensó que jamás levantaría la cabeza conoció a Enma. Ella le dió la estabilidad necesaria para dejar su oficio de relojero y hacerse policia. El resto, ascensos, méritos, figuran en los periódicos, pero esos méritos de los que tanto se hablaban, el no les daba ninguna importancia. Todo el mérito que los demás le atribuián, el se los daba todos a su mujer, quién le regalaba la estabilidad necesaria para no haber perdido la cabeza, de lo agradecido que le estaba, despreciaba profundamente que alguién pudiera hacerle daño a una mujer.
- Fred, no estás atendiendo a la obra y está muy interesante
- disculpame Enma, estaba distraído, pensando en mis cosas
- Mira quién está en el palco, tercero a la derecha, coje mis anteojos-
Veamos.... la duquesa de gales, y a su derecha.... joseph Merrick!
- Anda fred, ve a saludar a Joseph,  yo te espero a la salida.
Enma sabía que su marido admiraba y sentía un cariño enorme a Merrick, conocido como el hombre elefante. Al año y medio de vida, había sufrido unos terribles deformaciones, el afirmaba que su madre la había arrollado un elefante durante su embarazo. Echo probado, pero lo cierto es que no era razón suficiente para atribuirle el origen de su enfermedad. Su brazo derecho era cómo el de un niño de 10 años, frágil, pero era del que se valía para hacer todo. Su otra mano, era deforme, suis dedos tenían 10 cm de grosor. Su craneo era neorme y apenas podía moverlo, estaba su boca paralizada y no podía reir, pero si llorar. Su cadera también estaba deformada y hacía que su frágil cuerpo se ladeara a la derecha. Sus priernas eran más anchas que su tronco y de color ceniciento y asperas como la de un elefante.
Había nacido en leicester y desde niño sufrió la marginación. Su madre lo llevaba al colegio y le dió tanto amor que impregno en el una bondad infinita. Por desgracia su madre murió siendo el niño y su padre se volvió a casar con una mujer que tenía 3 hijos de un anterior matrimonio, que jamás aceptarón a joseph.
Le echaban en cara que se escudaba en sus malformaciones para no trabajar, pero él era muy trabajador. Su padre le pagó la licencia de cochero y se dedicaba noche y día a vender productos. Pero poco vendía porque la gente salía hyendo al contemplar su terrible aspecto. El resto de cocheros se quejó diciendo que daba mala imagen y consiguieron retirarle la licencia del carnet.
Se escapó de casa con 15 años y se fué a casa de sus tios que si le dieron el cariño y la comprensión que le faltaba. trabajó durante dos años en una fábrica de tabaco, hasta que las malformaciones de su mano, le impidieron realizar este trabajo y fué despedido.
Sus tios iban a tener un hijo más la casa era pequeña y Joseph no quería causar molestias. Así que una vez más se escapó de casa, vendrían los cuatro años más tristes de su vida, fué a una casa de acogida para indigentes, donde realizaban a cambio de techo y comida, trabajos forzados y malos tratos, aquel lugar era siniestro sin ningún rasgo de humanidad y las humillaciones eran constantes, consiguió escaparse al enrolarse en el mundo de la farándula.
Apesar de trabajar en el circo enseñando su maltrecho aspecto, Joseph fué moderadamente feliz, e hizo amistades en el circo. Pero hacer un espectaculo sobre las malformaciones de un ser humano estaba penado por ley. Y se decidió que Joseph viajará a Italia, con un dueño de un circo ambulante llamado Ferrari.
El espectaculo no aguantó ni dos giras, pues en Italia todavía estaba más penado y ferrari abandonó a joseph, no sin antes robarle lo que se había ganado.
Joseph vivió una auténtica odisea para volver a Inglaterra, durmiendo en descanpados, comiendo los frutos de los árboles y llendo por sendas poco transitadas, ocultandose de día y arrastrándose de noche. Se tapo la cara con un pañuelo en la cara, para evitar tumultos callejros, intentó enbarcar, todos los capitanes se negaban a aceptarlo cómo pasajero, hasta que uno accedió a condición de que viajará en las bodegas del barco para evitar que se alarmarán los pasajeros. Mas tarde llegaría a Londres ocultó en un tren de mercancias.
Era la primera vez que estaba en Londres y la experiencia no pudo ser más traumática. Un niño le había sacado el pañuelo blanco de la cara y cundió el pánico en la calle, lo intentaron agredir, y en plena calle a Joseph le dió un ataque de histeria. Pero un policia consiguió neutralizar la agresión y llevarse a Merrick a un hospital.
Allí coincidió el doctor Treves., que se convirtió en su salvador, era especialista en malformaciones, unos alumnos le habían recomendado ir al circo para ver al hombre elefante, había quedado impresionado pero no pudo ayudarle de aquella, ahora el destino los volvía a unir.
El doctor Treves removió cielo y tierra para que Joseph, tuviera su habitación permanente en el hospital, y lo logró. El hospital estaba muy próximo a Whitechapel.
personajes muy famosos cómo la princesa de gales, médicos, actrices, recaudaban fondos para hacerle la vida más fácil, tenía una inteligencia por encima de lo normal y a pesar del rechazo y humillaciones que sufrió era una persona muy cariñosa, entre sus aficiones destacaban la cestería y la poesía.
Abberline llegó resoplando hast su palco y le saludó efusivamente
- joseph.... que placer verle por aquí.
-  que encantandora sorpresa! quediro Fred, precisamente hace unos instantes hablaba con la porincesa de gales, sobre los terribles sucesos de Whitechapel.¿ que clase de indivudo podría hacer eso a una mujer? ellas, que nos dan la vida.
- una mente enferma, pero le aseguro que no descansaremos hasta encontrarlo.
- Mañana me visitan los escritores Oscar Wilde y Bernard Shaw, sería un placer contar con su presencia, si sus obligaciones se lo permiten, claro.
- Para usted, siempre puedo hacer un hueco, cuente conmigo Joseph.
to be continued


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