lunes, 28 de mayo de 2012

charles dickens

Charles Dickens es un famoso novelista inglés y uno de los más conocidos de la literatura universal, quien supo manejar con maestría el género narrativo, el humor, el sentimiento trágico de la vida, la ironía, con una aguda y álgida  crítica social así como las descripciones de gentes y lugares, tanto reales como imaginarios.
 Nació el 7 de febrero de 1812 en Portsmouth. Pasó su infancia en Londres y en Kent, lugares descriptos frecuentemente en sus obras. Abandonó su escuela y se vio obligado a trabajar desde muy chico, al ser encarcelado su padre por deudas. La mayor parte de su formación la hizo como autodidacta, y su novela "David Copperfield" (1850) es en parte autobiográfica y trasunta sus sentimientos al respecto. A partir de 1827 comenzó a prepararse para trabajar como reportero, en una publicación de un tío, The Mirror of Parliament, y para el periódico liberal The Morning Chronicle.
 En 1833 publicó The Monthly Magazine, una serie de artículos descriptivos de la vida cotidiana, bajo el seudónimo de Boz. En 1836 publicó, siguiendo este estilo, "Los apuntes de Boz". A esta obra le siguió "Papeles póstumos del club Pickwick" (1836-1837), una obra en un estilo similar al de los cómics, que señaló una línea editorial.
Editó los semanarios Household News (1850-1859) y All the Year Round (1859-1870), escribió dos libros de viajes, Notas americanas (1842) e Imágenes de Italia (1846); Casa desolada (1852-1853), La pequeña Dorritt (1855-1857), Grandes esperanzas (1860-1861),  Nuestro amigo común (1864-1865), Oliver Twist (1837-1839), La tienda de antigüedades (1840-1841), Barnaby Rudge (1841), Martin Chuzzlewit (1843-1844), Dombey e hijo (1846-1848), Tiempos difíciles (1854), Historia de dos ciudades (1859) y El misterio de Edwin Drood, que quedó inconclusa.
 Su vida familiar fue azarosa, con varios fracasos matrimoniales y muchos hijos.
Murió el 9 de junio de 1870 y sus restos fueron sepultados en la abadía de Westminster.
 posiblemente el mejor novelista de su época.

confesión en una cárcel de carlos V de charles dickens

Tenía el grado de teniente en el ejército de Su Majestad y serví en el extranjero en las campañas de 1677 y 1678. Concluido el tratado de Nimega, regresé a casa y, abandonando el servicio militar, me retiré a una pequeña propiedad situada a escasos kilómetros al este de Londres, que había adquirido recientemente por derechos de mi esposa.
Ésta será la última noche de mi vida expresaré toda la verdad sin disfraz alguno. Nunca fui un hombre valiente, y siempre, desde mi niñez, tuve una naturaleza desconfiada, reservada y hosca. Hablo de mí mismo como si no estuviera ya en el mundo, pues mientras escribo esto están cavando mi tumba y escribiendo mi nombre en el libro negro de la muerte.
Poco después de mi regreso a Inglaterra mi único hermano contrajo una enfermedad mortal. Esta circunstancia apenas me produjo dolor alguno, pues casi no nos habíamos relacionado desde que nos hicimos adultos. Él era un hombre generoso y de corazón abierto, de mejor aspecto físico que yo, más satisfecho de la vida y en general amado. Los que por ser amigos suyos quisieron conocerme en el extranjero o en nuestro país, raras veces seguían viéndome mucho tiempo, y solían decir en nuestra primera conversación que se sorprendían de encontrar dos hermanos que fueran tan distintos en sus maneras y aspecto. Acostumbraba yo a provocar esa declaración, pues sabía las comparaciones que iban a hacer entre ambos y, como sentía en mi corazón una enconada envidia, trataba de justificarla ante mí mismo.
Nos habíamos casado con dos hermanas. Este vínculo adicional entre nosotros, tal como lo considerarían algunos, en realidad sirvió sólo para apartarnos más. Su esposa me conocía bien. Nunca, estando ella presente, mostré mis celos o rencores secretos, pero aquella mujer los conocía tan bien como yo. Nunca, en aquellos momentos, levanté mi vista sin encontrar la suya fija en mí; nunca miré al suelo o hacia otra parte sin tener la sensación de que seguía vigilándome. Para mí era un alivio inexpresable cuando disputábamos, y fue un alivio todavía mayor cuando, encontrándome en el extranjero, me enteré de que había muerto. Tengo ahora la sensación de que era como si se hallara suspendida sobre nosotros una extraña y terrible prefiguración de lo que ha sucedido desde entonces. Tenía miedo de ella, me obsesionaba; su mirada fija vuelve ahora hacia mí como el recuerdo de un sueño oscuro, haciendo que se enfríe mi sangre.
Ella murió poco después de dar a luz a un hijo, un niño. Cuando mi hermano supo que había perdido toda esperanza de recuperación en su propia enfermedad, llamó a mi esposa junto a su lecho y confió el huérfano a su protección, un niño de cuatro años. Legó al niño todas las propiedades que tenía y escribió en el testamento que, en caso de que muriera su hijo, las propiedades pasaran a mi esposa como único reconocimiento que podía hacerle de sus cuidados y amor. Cambió conmigo unas cuantas palabras fraternales, deplorando nuestra prolongada separación y, hallándose agotado, se hundió en un sueño del que nunca despertó.
Nosotros no teníamos hijos, y como entre las hermanas había existido un afecto profundo, y mi esposa había ocupado casi el lugar de una madre para aquel muchacho, lo amaba como si ella misma lo hubiera tenido. El niño estaba muy unido a ella, pero era la imagen de su madre tanto en el rostro como en el espíritu, y desconfió siempre de mí.
No puedo precisar la fecha en la que tuve por primera vez aquella sensación, pero sé que muy poco después empecé a sentirme inquieto cuando estaba junto a aquel niño. Siempre que salía de mis melancólicos pensamientos, lo encontraba mirándome con fijeza, pero no con esa simple curiosidad infantil, sino con algo que contenía el propósito y el significado que con tanta frecuencia había observado yo en su madre. No se trataba de un resultado de mi fantasía, basado en el gran parecido que tenía con ella en los rasgos y la expresión. Jamás lo sorprendí con la mirada baja. Me tenía miedo, pero al mismo tiempo parecía despreciarme instintivamente; y aunque retrocediera ante mi mirada, tal como solía hacer cuando estábamos a solas, aproximándose a la puerta seguía manteniendo fijos en mí sus ojos brillantes.
Es posible que me esté ocultando a mí mismo la verdad, pero no creo que cuando comenzó todo aquello hubiera pensado yo en hacerle mal alguno. Quizá considerara lo bien que nos vendría su herencia, y hasta puede que deseara su muerte, pero creo que jamás pensé en lograrla por mis propios medios. La idea no me llegó de repente, sino poco a poco, presentándose al principio con una forma difusa, como a gran distancia, de la misma manera que los hombres pueden pensar en un terremoto, o en el último día de su vida, que luego se va acercando más y más, perdiendo con ello parte de su horror e improbabilidad, y luego toma carne y hueso; o mejor dicho, se convierte en la sustancia y la suma total de todos mis pensamientos diarios y en una cuestión de medios y de seguridad; ya no existe el planteamiento de cometer o no el hecho.
Mientras todo aquello sucedía en mi interior, no podía soportar que el niño me viera mientras yo lo miraba, pero una fascinación me arrastraba a contemplar su cuerpo ligero y frágil pensando en lo fácil que me resultaría hacerlo. A veces me deslizaba escaleras arriba y lo observaba mientras dormía, pero lo más habitual era que rondara por el jardín cerca de la ventana de la habitación en la que se hallaba inclinado realizando sus tareas, y allí, mientras él permanecía sentado en una silla baja al lado de mi esposa, yo lo miraba durante horas escondido detrás de un árbol: escondiéndome y sorprendiéndome, como el infeliz culpable que era, ante el menor ruido provocado por una hoja, pero volviendo a mirar de nuevo.
Muy próxima a nuestra casa, pero lejos de nuestra vista, y también de nuestro oído en cuanto el viento se agitara mínimamente, había una extensión profunda de agua. Empleé varios días en dar forma con mi navaja a un tosco modelo de bote, que por fin terminé y dejé donde el niño pudiera encontrarlo. Me oculté entonces en un lugar secreto por el que tendría que pasar si se escapaba a solas para hacer navegar el juguetito, y aguardé allí su llegada. No llegó ni ese día ni al siguiente, aunque esperé desde el mediodía hasta la caída de la noche. Estaba convencido de haberlo apresado en mi red, pues lo oí hablar del juguete, y sé que, en su placer infantil, lo guardaba a su lado en la cama. No sentía cansancio ni fatiga, sino que esperaba pacientemente, y al tercer día pasó junto a mí corriendo gozosamente con sus cabellos sedosos al viento y cantando, que Dios se apiade de mí, cantando una alegre balada cuyas palabras apenas podía cecear.
Me deslicé tras él ocultándome en unos matorrales que crecían allí y sólo el diablo sabe con qué terror yo, un hombre hecho y derecho, seguía los pasos de aquel niño que se aproximaba a la orilla de agua. Estaba ya junto a él, había agachado una rodilla y levantado una mano para empujarlo, cuando vi una sombra en la corriente y me di la vuelta.
El fantasma de su madre me miraba desde los ojos del niño. El sol salió de detrás de una nube: brillaba en el cielo, en la tierra, en el agua clara y en las gotas centelleantes de lluvia que había sobre las hojas. Había ojos por todas partes. El inmenso universo completo de luz estaba allí para presenciar el asesinato. No sé lo que dijo; procedía de una sangre valiente y varonil, y a pesar de ser un niño no se acobardó ni trató de halagarme. No le oí decir entre lloros que trataría de amarme, ni le vi corriendo de vuelta a casa. Lo siguiente que recuerdo fue la espada en mi mano y al muerto a mis pies con manchas de sangre de las cuchilladas aquí y allá, pero en nada diferente del cuerpo que había contemplado mientras dormía... estaba, además, en la misma actitud, con la mejilla apoyada sobre su manecita.
Lo tomé en los brazos, con gran suavidad ahora que estaba muerto, y lo llevé hasta una espesura. Aquel día mi esposa había salido de casa y no regresaría hasta el día siguiente. La ventana de nuestro dormitorio, el único que había en ese lado de la casa, estaba sólo a escasos metros del suelo, por lo que decidí bajar por ella durante la noche y enterrarlo en el jardín. No pensé que había fracasado en mi propósito, ni que dragarían el agua sin encontrar nada, ni que el dinero debería aguardar ahora por cuanto yo tenía que dar a entender que el niño se había perdido, o lo habían raptado. Todos mis pensamientos se concentraban en la necesidad absorbente de ocultar lo que había hecho.
No existe lengua humana capaz de expresar, ni mente de hombre capaz de concebir, cómo me sentí cuando vinieron a decirme que el niño se había perdido, cuando ordené buscarlo en todas las direcciones, cuando me aferraba tembloroso a cada uno de los que se acercaban. Lo enterré aquella noche. Cuando separé los matorrales y miré en la oscura espesura vi sobre el niño asesinado una luciérnaga, que brillaba como el espíritu visible de Dios. Miré a su tumba cuando lo coloqué allí y seguía brillando sobre su pecho: un ojo de fuego que miraba hacia el cielo suplicando a las estrellas que observaran mi trabajo.
Tuve que ir a recibir a mi esposa y darle la noticia, dándole también la esperanza de que el niño fuera encontrado pronto. Supongo que todo aquello lo hice con apariencia de sinceridad, pues nadie sospechó de mí. Hecho aquello, me senté junto a la ventana del dormitorio el día entero observando el lugar en el que se ocultaba el terrible secreto.
Era un trozo de terreno que había cavado para replantarlo con hierba, y que había elegido porque resultaba menos probable que los rastros del azadón llamaran la atención. Los trabajadores que sembraban la hierba debieron pensar que estaba loco. Continuamente les decía que aceleraran el trabajo, salía fuera y trabajaba con ellos, pisaba la hierba con los pies y les metía prisa con gestos frenéticos. Terminaron la tarea antes de la noche y entonces me consideré relativamente a salvo.
Dormí no como los hombres que despiertan alegres y físicamente recuperados, pero dormí, pasando de unos sueños vagos y sombríos en los que era perseguido a visiones de una parcela de hierba, a través de la cual brotaba ahora una mano, luego un pie, y luego la cabeza. En esos momentos siempre despertaba y me acercaba a la ventana para asegurarme de que aquello no fuera cierto. Después, volvía a meterme en la cama; y así pasé la noche entre sobresaltos, levantándome y acostándome más de veinte veces, y teniendo el mismo sueño una y otra vez, lo que era mucho peor que estar despierto, pues cada sueño significaba una noche entera de sufrimiento. Una vez pensé que el niño estaba vivo y que nunca había tratado de asesinarlo. Despertar de ese sueño significó el mayor dolor de todos.
Volví a sentarme junto a la ventana al día siguiente, sin apartar nunca la mirada del lugar que, aunque cubierto por la hierba, resultaba tan evidente para mí, en su forma, su tamaño, su profundidad y sus bordes mellados, como si hubiera estado abierto a la luz del día. Cuando un criado pasó por encima creí que podría hundirse. Una vez que hubo pasado miré para comprobar que sus pies no hubieran deshecho los bordes. Si un pájaro se posaba allí me aterraba pensar que por alguna intervención extraña fuera decisivo para provocar el descubrimiento; si una brisa de aire soplaba por encima, a mí me susurraba la palabra asesinato. No había nada que viera o escuchara, por ordinario o poco importante que fuera, que no me aterrara. Y en ese estado de vigilancia incesante pasé tres días.
Al cuarto día llegó hasta mi puerta un hombre que había servido conmigo en el extranjero, acompañado por un hermano suyo, oficial, a quien nunca había visto. Sentí que no podría soportar dejar de contemplar la parcela. Era una tarde de verano y le pedí a los criados que sacaran al jardín una mesa y una botella de vino. Me senté entonces, colocando la silla sobre la tumba, y tranquilo, con la seguridad de que nadie podría turbarla ahora sin mi conocimiento, intenté beber y charlar.
Ellos me desearon que mi esposa se encontrara bien, que no se viera obligada a guardar cama; esperaban no haberla asustado. ¿Qué podía decirles, con lengua titubeante, acerca del niño? El oficial al que no conocía era un hombre tímido que mantenía la vista en el suelo mientras yo hablaba ¡Incluso eso me aterraba! No podía apartar de mí la idea de que había visto allí algo que le hacía sospechar la verdad. Precipitadamente le pregunté si suponía que... pero me detuve.
-¿Que el niño ha sido asesinado? -contestó mirándome amablemente-. ¡Oh, no! ¿Qué puede ganar un hombre asesinando a un pobre niño?
Yo podía contestarle mejor que nadie lo que podía ganar un hombre con tal hecho, pero mantuve la tranquilidad, aunque me recorrió un escalofrío.
Entendiendo equivocadamente mi emoción, ambos se esforzaron por darme ánimos con la esperanza de que con toda seguridad encontrarían al niño -¡qué gran alegría significaba eso para mí!- cuando de pronto oímos un aullido bajo y profundo, y saltaron sobre el muro dos enormes perros que, dando botes por el jardín, repitieron los ladridos que ya habíamos oído.
-¡Son sabuesos! -gritaron mis visitantes.
¡No era necesario que me lo dijeran! Aunque en toda mi vida hubiera visto un perro de esa raza, supe lo que eran y para qué habían venido. Aferré los codos sobre la silla y ninguno de nosotros habló o se movió.
-Son de pura raza -comentó el hombre al que había conocido en el extranjero-. Sin duda no habían hecho suficiente ejercicio y se han escapado.
Tanto él como su amigo se dieron la vuelta para contemplar a los perros, que se movían incesantemente con el hocico pegado al suelo, corriendo de aquí para allá, de arriba abajo, dando vueltas en círculo, lanzándose en frenéticas carreras, sin prestarnos la menor atención en todo el tiempo, pero repitiendo una y otra vez el aullido que ya habíamos oído, y acercando el hocico al suelo para rastrear ansiosamente aquí y allá. Empezaron de pronto a olisquear la tierra con mayor ansiedad que nunca, y aunque seguían igual de inquietos, ya no hacían recorridos tan amplios como al principio, sino que se mantenían cerca de un lugar y constantemente disminuían la distancia que había entre ellos y yo.
Llegaron finalmente junto al sillón en el que yo me hallaba y lanzaron una vez más su terrorífico aullido, tratando de desgarrar las patas de la silla que les impedía excavar el suelo. Pude ver mi aspecto en el rostro de los dos hombres que me acompañaban.
-Han olido alguna presa -dijeron los dos al unísono.
-¡No han olido nada! -grité yo.
-¡Por Dios, apártese! -dijo el conocido mío con gran preocupación-. Si no, van a despedazarle.
-¡Aunque me despedacen miembro a miembro no me apartaré de aquí! -grité yo-. ¿Acaso los perros van a precipitar a los hombres a una muerte vergonzosa? Ataquémosles con hachas, despedacémoslos.
-¡Aquí hay algún misterio extraño! -dijo el oficial al que yo no conocía, sacando la espada-. En el nombre del rey Carlos, ayúdame a detener a este hombre.
Ambos saltaron sobre mí y me apartaron, aunque yo luché, mordiéndolos y golpeándolos como un loco. Al poco rato ambos me inmovilizaron, y vi a los coléricos perros abriendo la tierra y lanzándola al aire con las patas como si fuera agua.
¿He de contar algo más? Que caí de rodillas, y con un castañeteo de dientes confesé la verdad y rogué que me perdonaran. Me han negado el perdón, y vuelvo a confesar la verdad. He sido juzgado por el crimen, me han encontrado culpable y sentenciado. No tengo valor para anticipar mi destino, o para enfrentarme varonilmente a él. No tengo compasión, ni consuelo, ni esperanza, ni amigo alguno. Felizmente, mi esposa ha perdido las facultades que le permitirían ser consciente de mi desgracia o de la suya. ¡Estoy solo en este calabozo de piedra con mi espíritu maligno, y moriré mañana!

seat panda

Hoy comenzamos una recopilación distinta, y lo es porque no nos vamos a fijar en coches carísimos ni en auténticas obras de arte, sino en esos coches de hace unos cuantos años que por una razón o por otra se han ganado un lugar en la historia sin valer una millonada.

Orígenes italianos

El Seat Panda es originalmente un Fiat diseñado por Giugiaro que fue licenciado para Seat, fruto de la estrecha relación que mantuvieron ambas marcas durante una larga época.
El coche se lanzó con un motor de 35 CV como opción más accesible, presentando como alternativa un motor de 45 CV que iba acompañado de un equipamiento bastante más extenso que el primer modelo.

Un coche para todo

La máxima del Panda es que tenía que ser un coche que -dentro de los límites lógicos- se pudiera utilizar para multitud de tareas, y eso se mejoró con la presentación del Panda Montaña o del Panda Marbella, los cuales tenían mejoras específicas para montaña y carretera respectivamente.

Fin de la relación

Este coche nace de la relación de Fiat y Seat, la cual se rompe y por ende Seat hacer ciertas modificaciones sobre el modelo, siendo la más notoria el cambio de nombre a Marbella y algunas estéticas para diferenciarlo del Fiat.
No mucho después, en 1998, Seat anuncia que el Marbella cesa su producción.
el pandeirolo de toda la vida.

migas extremeñas

pan del día anterior, 500 gramos


tocino entreverado, 50 gramos

agua, 3/4 tazas

aceite de oliva, 1/2 taza

chorizo, 1 unidad

ajo, 1 cabeza

sal,  al gusto



ELABORACIÓN
Cortar el pan en rebanadas muy finitas y colocarlas en una fuente amplia y un poco honda. Disolver la sal en el agua y regar con ella el pan, haciéndolo con un colador de metal en forma de lluvia, a fin de que queden impregnadas todas por igual.

Tapar con un paño y dejar reposar durante varias horas, para que se empape uniformemente. Cortar el chorizo en rodajas finas. Poner una capa de medio centímetro de aceite en una sartén y freír el tocino y el chorizo hasta que comiencen a dorarse. Sacar con una espumadera el chorizo y el tocino de la sartén, dejar escurrir y reservar.

Pelar los ajos y dejarlos enteros, incorporarlos a la sartén con la grasa del tocino y el chorizo y dejar que se doren. Agregar el pan y dar vueltas con una espumadera hasta que quede bien impregnado de grasa. Comenzar a picar el pan, golpeando con la espumadera despacio.

Cuando el pan esté bien migado y suelto, incorporar el chorizo y el tocino reservados, de nuevo a la sartén y continuar picando. Comprobar el punto de sal y cuando las migas estén hechas, dejarlas en la sartén durante un rato sin moverlas para que reposen y tomen costra. Seguidamente, mover y repetir la operación varias veces.

las serpientes ciegas

Hacía mucho tiempo que no leía un cómic español tan bueno. Y es que pocas veces me da por escribir sobre cómics españoles, de hecho, si lo hago, me suelo remitir a tiempos pretéritos en los que abundaban más obras reseñables de las que se hacen ahora. Tampoco es que actualmente lea muchos cómics hechos por autores españoles, pero cuando lees un tebeo como éste te preguntas si te estarás perdiendo algo más de tanta calidad. Por otra parte reconozco que hasta la fecha no había leído nada escrito por Felipe Hernández Cava, pero tras disfrutar con la historia que nos cuenta en Las Serpientes Ciegas confieso que tendré que hacer algo para remediarlo.
La trama comienza en Nueva York en el año 1.939 con la búsqueda a cargo de un extraño personaje de un hombre llamado Ben Koch. El estilo del cómic tiene un cierto sabor a género negro, sin embargo a medida que se desarrolla el argumento estructurado en diferentes capítulos vamos conociendo, mediante diferentes flash backs, la historia de Ben Koch, su llegada a Nueva York en 1.936, su militancia en grupos filocomunistas, su relación con el líder de dicho grupos, y su huida a España donde participará en la Guerra Civil.
Un personaje muy interesante y que está muy bien definido es el de Curtis, jefe e ideólogo comunista, quien mediante su encuentro con Koch servirá de detonante de la tragedia que se desarrollará en adelante. Violento, oscuro, fanático, Curtis es el perfecto ejemplo del superhombre de Nietzsche, ya que carece de valores, de afinidades, de amigos. Se mueve guiado por su propio instinto, sirviendo a intereses ocultos, mintiendo y mostrando una cara distinta a la propia, quizá porque en realidad no tenga ninguna cara real que mostrar. Representa al depredador que sobrevive y medra en los tiempos difíciles y que se alimenta de los que tienen ideales y luchan por algo en lo que realmente creen.

domingo, 27 de mayo de 2012

the cult " choice of weapon"


1 honey from a knife
2 elemental light
3 the wolf
4 Life > Death
5 For the Animals
6 amnesia
7wilderness now  8 Lucifer
9 A Pale Horse
10 This Night in the City Forever
Bonus Tracks Edición Especial
1 Every Man And Woman Is A Star
2 Embers
3 Until The Light Takes Us
4 Siberia




POr fin han vuelto estos cabrones y vuelven como queríamos a lo grande, despúes de su último truño born in to this un album aburrido e infumable, y después de las chorradas de siempre de Astbury con sus capsules ese invento que se sacó de la manga, vuelven con la formación del anterior album, echo histórico aguantar a astbury y duffy y lo hacen con un enorme album, siendo fieles a si mismos, sin buscar por primera vez en muchos años lo que está de moda.
La portada ya de por si es impresionante, es astbury el que está debajo de todos esos ropajes, y nos teletransporta a las viejas portadas de the cult, electric, love, ceremony... cuando ví la portada, ya sabía que el material por fin sería bueno.
Empieza el album con un tema muy rockero popero, una mariconada deliciosa, con coros y batería a darlo todo, tema de concierto ( aunque the cult en directo son pésimos) gran tema para arrancar, la cosa promete.
elemental light  es un medio-tiempo hipnótico, que va ganando en energía para acabar convertido en una tormenta eléctrica con un Duffy en plan estelar, marca de la casa yonkys, ya sabeis como se la gastan aqui recordareis al sonic temple.
the wolf, llega la tormenta este tema es sonic temple... realmente the cult lo que hace es rescatar lo mejor del electric y lo mejor del sonic temple y llevarlo al 2012, así de sencillo. gran tema, guitarra hipnótica, buen trabajo musical y mejor ritmo.
life-death: el único que supera los cinco minutos de duración. The Cult rescata el espíritu Gothic rock de sus inicios y lo mezcla con la experiencia acumulada y la energía que a la banda le sobra en pleno siglo XXI, obteniendo así otro vibrante medio-tiempo con uno de los mejores clímax de todo el disco, toda la atmosfera del album esta muy lograda, aquí me recuerda algo a este album de la cabra del 96, intento fallido que todo el mundo crítico pero que a mí me pareció interesante.
for the animals.... y es que es así, nos ofrecen rock electrico del bueno, estilo electric, y después su magia india a lo sonic temple. Aquí toca electric, un tema muy parecido al primero, de estos que sonaran durante mucho tiempo. Ya no digo en tu ipod, ni en tu mp4... yo no sé ni lo que es eso... eso es una puta mariconada para nenas que se peinan la raya del culo, este album es para escuchar en vinilo.
amnesia: l acertadísimo primer single de “Choice of Weapon”, que pasa a engordar automáticamente la lista de clásicos del grupo. Si no te dan ganas de cagarte en todo lo que se mueve tras escuchar este tema, o bien no tienes sangre en las venas o la vida, afortunado tú, te trata espléndidamente bien. El grupo interpretó recientemente el tema en directo  en el show de Jimmy Kimmel, una actuación que sirvió además para ver que Astbury, además de dar menos grima que en el videoclip (tranquila, chica, yo también me acojonaría si me sentase delante de ese ser en el metro)… ¡se mueve!
wilderness now... llega la puta magia, llama a nuestra puerta el sacerdote indio para iniciar el ritual... tema como la copa de un pino. A caballo entre el love y el ceremony. Un tema de los que solo saben hacer ellos, escuchas un segundo y dices the cult. Magía, transcendencia... etc, toma peyote y dejate llevar por el espiritú de jim morrison susurrandote obscenidades.
lucifer: otro tema rockero, con toques modernillos, no hay ningún tema que baje el nível, con un estribillo de los the cult de toda la vida, de nuevo el duo astbury-duffy demostrando que cuando no se tiran los trastos tienen magia.
a pale horse.... la canción más macarra del album, parece sacada de las sobras del electric, un tema rockero punkarra, desenfadado que suena más fresco que una lechuga recién lavada, que resulta ser una mariconada acorde con los tiempos azucarados que vivimos, pero con un toque de mala leche que los grupos de rock and roll no tienen ya hoy en día... y es que tienen que venir los dinosaurios para salvar el temita.
this night in the city:  tra pieza de bajas revoluciones, melancólica y subyugante, en la que todos los músicos parecen querer dar lo mejor de sí mismos para acabar cerrando por todo lo alto. Toca de nuevo tema hipnótico, profundo, el chaman astubury vuelve a tomar las riendas de este caballo desbocado que es este album, con subidita al final, puede que instrumentalmente el tema más interesante.
y las 3 canciones que sobran son de sus putas capsules, y los peores temas del disco:
“Embers”, “Until The Light Takes Us” y “Siberia”, que en realidad son los temas editados en formato ‘Cápsulas’ en 2010, ese extraño experimento surgido cuando el grupo anunció que no volvería a sacar jamás un nuevo álbum (un formato muerto, dijeron entonces), y que grabaría y publicaría su música cuándo y cómo le viniese dando la gana. Menos mal que nunca hay que tomárselos en serio. Los cuatro temas suponen una mejora respecto al nivel medio de “Born into This”, pero tampoco hasta el punto de merecerse desbancar a cualquiera de las diez pistas que integran su último álbum. del que hay que rescatar a embers.
Bueno cabrones aquí está lo nuevo the cult, pisando fuerte. Es un album que gana con las jodidas escuchas, y es un canto a los viejos tiempos de the cult que vuelven por sus fueros, ahora si que han acertado. the cult forever!!!!!!!!!!!!!!
http://www.dailymotion.com/video/x14oof9_the-cult-choice-of-weapon-full-album_music
álbum completo

sábado, 26 de mayo de 2012

from behind " game over"


 

 from behind " game over" 2006 hard rock Suecia

1. Queen Bitch
2. Catwalk
3. What You're Doing
4. Picture
5. Family
6. Boneman
7. Crutch
8. Gone
9. Play Dirty
10. Size Doesn't Matter



Formación:
Nicky Moore: cantante
Manny Charlton: guitarras
 Frederick Borg: guitarras
Hildesjo: batería
Grusfdet: bajo

Este álbum me lo compre nada más salir al mercado, y pague casi 20 euros por él, merecía la pena, sólo por resto a estos artistas: Nicky Moore y Charlton, que tanto nos han aportado. A día de hoy, este trabajo es sencillamente ilocalizable, así que doy la compra cómo buena. Presentemos a la banda, una banda que editó tan sólo este álbum y no tuvo continuidad ninguna, una pena, porque sonaban realmente bien, y para muestra, Picture.
https://www.youtube.com/watch?v=tTwi9r4DGCE
picture
hola cabrones y demás fauna de lectores invisibles, hoy os traigo un album que pasó completamente desapercibido en la maltrecha escena del rock and roll. No es otro que el proyecto from behind, que tan pronto nació como murió en el 2006. Dos pedazos de músicos unidos por la música: el frontman nicky moore ( samson, mammoth) y el guitarrista hispano-escoces manny charlton ( nazareth) dos instituciones de nuestro rollo, en este más que extraño proyecto: se unieron a una banda de músicos suecos con acné juvenil.
El resultado es un disco muy bueno pero carente de química y alma, este game over, es una clase magistral de blues, rock, y algo de heavy, buenos punteos, grandes melodías, buenas ideas intentan hacerlo algo diferente pero no nos llegan a dar lo que buscamos.
https://www.youtube.com/watch?v=w2whhaKnLbw 
boneman
El caso es que de este album rescato la primera cancion queen bitch por su original. Boneman por su rollito bluesero y sobre todo la balada picture, preciosa en la que si demuestran toda su maestría. 
https://www.youtube.com/watch?v=QcMYR_4wqTk 
Gone
 En realidad siento cómo si este fuera un repaso a la carrera del bueno de Nicky Moore, con la chispa clásica que Charlton le pone. Es decir, el resto de la banda, músicos treintañeros suecos, se ponen al servicio de Moore y Chartlton, sin más.
https://www.youtube.com/watch?v=NmUM5fEJBiM 
crunch
Y el bueno de Nicky Moore, principalmente es un cantante de blues rock. Empezó su carrera con Hassenkers, y Paul Samson lo reclutó para sus filas, dónde editaria cuatro álbumes de estudio. También llegó a cantar con Uli Jhon Roth. Después de dejar Samson, al que volvería años más tarde, formó Mammoth con otro ex Samson, cómo es Mcoy.
https://www.youtube.com/watch?v=HHzYuFdGNhI 
catwalk
 Y a día de hoy se dedica al blues por completo. Siempre fué un cantante con fuerte personalidad que me gusta mucho. ¿ que nos vamos a encontrar en este álbum? Blues, boogie cómo en catwalk, southern rock, influencias sesenteras y setenteras un rock de lo más suave.
https://www.youtube.com/watch?v=HHzYuFdGNhI 
queen bitch
Y el bueno de Manny también tiene sus pequeñas cotas de protagonismo, con el clasicismo de siempre, un álbum que para muchos pensarán que es muy conservador, y es cierto. Simplemente quisieron pasar un buen rato, tocando algo  afin a sus raíces sin más, y producto de esa diversión sin beneficio, surge este buen álbum. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

balada triste de trompeta

director: alex de la iglesia. 2010. 107 minutos. reparto: carlos areces, antonio de la torre, carolina bang, santiago segura, sancho gracia, manuel tejada, manuel tallafé.
Año 1937. En plena guerra civil, tropas republicanas irrumpen en un circo, durante el espectáculo, para reclutar a sus empleados para luchar contra las tropas nacionales. Mucho tiempo después, en los últimos años del franquismo, dos payasos (Carlos Areces y Antonio de la Torre) luchan por el amor de una atractiva trapecista
 Fallida, inacabada, insustancial, alargada innecesariamente, tan valiente como tirarse a pozo sin fondo, desaprovechada hasta el vértigo, dividida y diversificada como lo que pretendía plantear. No hay vómito de cine, sólo simple y desagradable sabor a bilis. Grotesca. Y, realmente, me duele escribir esto porque era uno de tantos que veía en “Balada triste de trompeta” el definitivo tour de force de Álex de la Iglesia, el resurgir de un cineasta que merecía más y la venganza por el maltrato injustificado de “Muertos de risa”. Hay muchos enlaces comunes con esa obra maldita e indignamente olvidada pero están ensuciados por la arena de una pista de circo que el director de “El día de la bestia” nunca debía pisar solo. Hablo de Jorge Guerricaechevarría y lo mucho que se le recuerda cuando finaliza el grito desconsolado del público envuelto en llanto y lágrimas.

Hay directores que no necesitan guión ni historia. La imaginería y el despliegue de un paritorio de imágenes sobrepasan cualquier límite que les imponga un texto predefinido. El problema de Álex de la Iglesia es que nos quiere contar una historia pero finalmente no sabe cómo hacerlo. Sus imágenes, planos y secuencias quedan, por lo tanto, vacios por disfuncionalidad, huecos por ordinariez narrativa y prendados de un hilo mínimo hacía la empatía de un espectador que tiene que buscar pequeños brotes en un gran huerto seco sin vida.
Sin recuerdos tan sólo queda el olvido. “Balada triste de trompeta” es una película de historia sin historia.

Me parece muy bien que Álex quiera dar trabajo a su novia pero Carolina Bang no es Giulietta Masina ni Ingrid Bergman, es Yola Berrocal oxigenada con el mismo portento interpretativo que Paris Hilton. En manos de ellas su personaje queda inútilmente descrito y tira por la borda esfuerzos que no conducen a nada. El viaje que inicia desde Fellini hasta Hitchcock pasando por la barbarie y el esperpento queda en la cabeza del director como lo que nunca fue plasmado por disfuncionalidades en la postproducción, cortes en secuencias que no se entienden y personajes desdibujados con acciones incomprensibles.

Álex de la Iglesia es autor pero no nos encontramos ante una película personal ni insólita sino desmenuzada y quebrada en el letargo de lo insípido. ¡Más carne, esto es la guerra!, parece decirnos un director que pretende aglutinar toda la España mediática y política desde la Guerra Civil en los himnos a la televisión por medio de Raphael y que finalmente me deja igual que la canción cuando acaba la película:

«Balada triste de trompeta
por un pasado que murió
y que llora
y que gime
como yo»
 Acabo de llegar del pre-estreno de "Balada" y vengo con una mezcla de sentimientos...

Primero los buenos: Hay que reconocerle que Alex de la iglesia le ha echado cojones, eso nadie lo duda, la peli es técnicamente impecable, tiene imágenes potentes (Esa tela roja sobre la cruz de piedra...) y a veces el delirio cuasi felliniano resulta embriagador... Otras veces, la mayoría, sin embargo...

...Y aquí empieza lo malo, el delirio no hace ni puñetera gracia, de hecho exaspera, a mi y a los que tenía sentado a mi alrededor que se miraban con cara de "Vaya paja mental" cada dos por tres.

Es curioso como dos grandes directores como Iñarrittu y de la Iglesia han decidido tirar por la calle de enmedio este año, dejar de lado a sus guionistas, Arriaga y Guerricaechevarría, y montarse un guión ellos sólitos, claro que al guión se le ven más las costuras que a la cara de Antonio de la Torre (El único actor de la peli, por cierto, que se cree lo que dice) y es que desde que empieza se ve que los diálogos están escritos con muy poco sutilidad y dictados por un director con ideas visuales pero sin mucha maña para dialogar con naturalidad, hay diálogos brillantes, claro, pero se pueden contar con los dedos de una mano (cercenada) Sin embargo los tres pilares de una buena historia, personajes, dialogos y trama se caen por su propio peso...
Pocas veces alguien tiene el valor para hacer algo así en el cine español. Álex de la Iglesia lo ha tenido al llevar a cabo un film como éste cuyo significado y profundidad pasará inadvertido para la mayor parte de los espectadores, acostumbrados al cine masticado.

El punto de partida es comprensible para todos, se nos pone sobre aviso de lo que vamos a encontrar: un fresco de la visión que Alex de la Iglesia tiene de la España del siglo XX. Tras una sucesión de fotografías e imágenes de archivo bien escogidas y montadas de un modo bastante efectista nos encontramos en un escenario durante la actuación de unos payasos en plena Guerra Civil. Los integrantes del circo serán reclutados por el Ejército Popular ante una situación de emergencia y obligados a cargar contra un regimiento del Ejército rebelde en el que los primeros serán derrotados. Este es el verdadero comienzo de la historia. El que después será el payaso triste, Javier, asistirá al apresamiento, languidecimiento (en las cárceles) y asesinato de su padre, interpretado por Santiago Segura, en el Valle de los Caídos, mausoléo mortuorio y faraónico construido a mayor gloria del general Franco y que, de algún modo (como veremos al final), es la viva representación del régimen instaurado por éste. El joven tendrá que abandonar su sueño de convertirse en el payaso tonto, siguiendo con la tradición familiar, dado que su experiencia vital lo empujará a la represión de los traumas vividos durante su juventud sumiéndolo en la más profunda tristeza y sumisión (reflejo de lo que ocurrió con tantos y tantos republicanos e hijos de republicanos obligados a reprimir su propia memoria personal frente a la represión del régimen). Es en este momento cuando pasamos a 1973, año en que se desarrolla la mayor parte del guión y nos encontramos con Javier ya ejerciendo como payaso en un circo cuya estrella principal es un sádico payaso del que todos parecen depender, Sergio. En este mismo circo trabaja Natalia, una joven y hermosa trapecista.


No deja de ser significativo que toda la película se desarrolle en un circo, el centro tradicional de la ilusión y la escenificación, de la más pura pantomima. He aquí otra metáfora de la España de Franco, una auténtica ilusión, una mera fachada sostenida bajo miles de muertos y que ocultaba un interior miserable tanto en lo moral como en lo físico (la humillación a la que fueron sometidos aquellos olvidados, aquellos derrotados por la España de Franco, está genialmente reflejada en el uso de Javier como perro de caza por parte del coronel que mató a su padre). El hecho de que la historia se articule en torno a dos payasos que adoptarán los rasgos característicos de este personaje a su propia anatomía de modo irreversible añade el dramatismo definitivo a esta historia, la historia reciente de España.
 Érase una vez un prólogo desatinado. Fernando Guillén-Cuervo grita y no transmite nada. Santiago Segura tiene de actor lo que Carlos Areces de figura mítica del porno.

Érase una vez unos créditos superlativos. Al acabar advertiremos con tristeza que muy probablemente han sido lo mejor de la película.

Caperucita España es una trapecista jamona cuyo apodo, 'La Roja', le viene por el uso de una tela carmesí que adorna dos banderas: la republicana y la de Franco.

Caperucita España vive con el Lobo... pero, ay, a la chica también le gusta el Bobo. Dicen que el Lobo es un payaso extraordinario –no hay atisbo de magia cuando habla con los niños. El Bobo es simplemente bobo. El Lobo es lobo para el Bobo pero, bien mirado, el Bobo es lobo para el Lobo.

El Bobo es lobo y el Lobo es bobo. Los dos son en el fondo tan lo mismo, con la franja de escarlata en las banderas…

Nos une el rojo de la sangre –qué bien, una metáfora cromática de significado doble: sangre es a la vez violencia y parentesco. En realidad la significación es triple: cómo nos une el rojo de la Roja cuando da la campanada en eurocopas y mundiales.

Caperucita España es algo puta, la verdad. Que si el Lobo, que si el Bobo... Duda entre pollón y micropene. "Mira porcelana, o la muñeca o el balón." No se puede tener todo: ¿Lobo o Bobo?

La cinta tiene inmensas buenas intenciones y hace aguas por doquier. Hubiera deseado que Álex de la Iglesia rodara un film de altura: una sátira descomunal y delirante, repleta de talento, humor y cine. Sin embargo, todo queda en un espumarajo de artificio.

Con lo que le ronda por las tripas pretende construir un esperpento patrio y personal. Y yo, con mis gafas de pasta, apenas veo una caricatura zafia, sin profundidad, no muy graciosa –ahí está el mayor problema: los chistes son, en general, ridículos y malos.

La película me parece honrada, íntima y fallida. Contiene alguna perla: la escena del polvo salvaje entre Caperucita y el Lobo, en la que el Bobo (¡qué bobo!) cree que la está zurrando; las muecas enfrentadas de los dos payasos al final (una secuencia de gran riesgo que además funciona); la muy oportuna canción de Raphael… Alguna frase lapidaria: “La muerte es lo que tiene, que une mucho.”

Para entretener al respetable, de vez en cuando un motorista canijo se la pega contra una pared. El inventario de las ocurrencias vergonzantes sería tan extenso que da pereza ponerse a redactarlo.

Entré en la sala temiendo lo peor pero sin descartar una sorpresa positiva. Me encontré con el cuento negro, amargo, insustancial, simplón y endeble de la España de la Iglesia y sus payasos Grand Guignol.

El Lobo y el Bobo tirando fuerte de la tela carmesí…
 Hola, amigos, soy Quentin (sí; lo del nick es un alias), el que se sentó en el preestreno a la izquierda del amigo “pionero”. Lo sé porque a mi derecha (espacial, se entiende) había sentado un tío con camisa azul a rayas, chaleco de Lacoste, gafas de pasta y un pin con el lema “Rato 2012” que, no sé porqué, me da que bien podía ser él.

En fin. El caso es que pasaba hoy por aquí y me ha decidido aportar mi propia reflexión sobre esta “peliculilla de saldo” que, total, y a falta de dos meses para su estreno, “sólo” es la más exitosa de la historia del Cine Español en Venecia (ajo y agua a los genoveses, que no tienen festival (de cine)). Una película de la que todo Dios, y no salgo de mi asombro, parece tener una opinión perfectamente definida a pesar del “pequeño” detalle de que ninguno la ha visto (salvo nuestro amigo el “pionero”, Marchante y yo, que somos V.I.P.). Sí, todo quisqui, unos poseídos por el espíritu de Nostradamus y otros por el del Caudillo, tiene ya decidido si le gusta o no y que nota le va a clavar, con dos cojones: una mitad tiene clarísimo que es la “obra maestra definitiva” y la otra mitad – ay, qué risa, Marisa- que “De la Iglesia está acabado y que desde El Día de la Bestia y no levanta cabeza”: soniquete que he oído de todas sus anteriores películas menos, por supuesto, cuando la estrenó (entonces decían que no la levantaba desde “Acción Mutante”).

Y ese, más allá de los premios que le caigan, es el mayor triunfo de De la Iglesia. Porque, mira por dónde, el bueno de Alex, un buen día, harto del percal y de tanto olor a podrido, decide echarle dos cojones y enterrar de una vez esa farsa de “La Transición”; poner un espejo delante del rostro de Jano de la verdadera España, la “eterna”, que últimamente se empeña en no reconocerse: cainita, cerril, ignorante, envidiosa y mezquina como la madre que la pario. Una España que ni perdona ni olvida y dónde, mucho más que la felicidad propia, lo importante es que el vecino se joda y no levante cabeza. Se deja de gilipolleces y, con la simplicidad del genio, muestra España justo como lo que es: un par de payasos dándose de hostias. Y, ¿qué es lo que hace el españolito ante la provocación, al ver su propio y grotesco rostro en el celuloide?: para variar, y por aquello de chiste de la tortuga y el escorpión, le da la razón; empieza a destilar veneno, envidia y mezquindad (es lo propio) hasta dejar corta la metáfora y hacer que su sarcasmo sepa, y mira que es difícil, descafeinado y condescendiente.

Enhorabuena, Alex. Has conseguido que tus payasos se proyecten dentro y fuera de los cines. Ahora que te quiten lo bailado.
 Dividirá a la crítica igual que habla de la división de las dos españas. Tendrá tantos detractores como admiradores, no me cabe la menor duda. Ambas posturas me parecen válidas, dadas las características de esta peli. Personalmente, me parece una lección arrolladora de cine, sobre todo en su primera mitad. Las interpretaciónes son escalofriantes, la ambientación es digna de una superproducción de Hollywood, el guion es una ida de olla, pero... el estilo. Si fuera una novela, estaría escrita a mano con una caligrafía monstruosa y grotesca que sólo podría pertenecer a una persona.

Frikis mutilados colgando de edificios emblemáticos. Humor macabro. Reírse o vomitar de asco. Alex de la Iglesia y su universo grotesco. Sólo de las produndidades de su mente perversa y genial ha podido gestarse este exceso. Balada Triste es violenta, anárquica, aterradora, malévola, rara. Y los tiene bien puestos.

Alex es para mí uno de los grandes directores del momento porque ha logrado consolidar su estilo. Sólo de la manera en la que hace Balada triste de Trompeta concibo esta pelicula, de la misma forma en que sólo concibo Eduardo Manostijeras hecha por Tim Burton, o Malditos Bastardos filmada por Tarantino. Precisamente con este último vendrán a buen seguro las comparaciones. Si Quentin reinventa el género bélico con los bastardos, Alex de la Iglesia lo hace con el género de terror. Porque esta es una historia de terror, no hay más que fijarse en cada plano. Porque acojona.
El Dia de la Bestia fue un hito, pero es que Balada Triste es elevar ese estilo al cubo cinematográfico.

Le pongo un 10 porque es la primera película española que no me transmite ninguno de los tópicos del género, porque es pura personalidad cinematográfica, porque por poco me meo en los pantalones viéndola (y todavía no se si de miedo o de risa), porque es la hija bastarda de Malditos Bastardos, porque está dos escalones por encima de todo lo que se hace en España... y porque los títulos de créditos son los mejores que he visto en una sala desde Watchmen.
 “Balada triste de trompeta” es muchas cosas a la vez. Es un obra personalísima de Álex de la Iglesia -quizá por ello prescinde de su guionista habitual, Jorge Guerricaechevarría-, en donde se concentran sus miedos, sus anhelos y sus obsesiones.

Todo arranca en la Guerra Civil Española, en uno de los mejores inicios (títulos de crédito incluídos) de un film español visto en mucho tiempo. Álex nos adelanta ya la crudeza y la violencia de que vamos a ser testigos, en una historia tortuosa, complicada pero muy valientemente filmada. Álex se lanza a tumba abierta y no se esconde nada, con todas sus consecuencias, algo que personalmente alabo en una cinematografía nacional, huérfana ya de Berlanga, en la que apenas destacan autores contemporáneos que trasciendan al gran público (Almodóvar, Amenábar, y a distancia Monzón, Coixet y Balagueró).

“Balada triste de trompeta” es una tragedia (no me atrevo a nombrarla tragicomedia) grotesca, salvaje, iracunda y redentora, en torno al mundo del circo, cuyos protagonistas, Payaso Triste (un atrevido Carlos Areces) y Payaso Tonto ( inconmensurable Antonio de la Torre), hacen reír a los niños con la misma facilidad que arrancan lágrimas a los demás.

El estilo barroco de Álex de la Iglesia es más apreciable que nunca, al servicio del resentimiento patrio. La peli cuenta mucho más de lo que se ve. Está plagada de simbología, de la lucha de las dos Españas irreconciliables. Tan desgarradora es esa lucha que quizá el director de “Muertos de risa” traspasa barreras demasiado transgresoras. Lo excesivo se hace omnipresente (ultraviolencia, salvajismo, desnudos, incluso un final a lo Hitchcock).

A pesar de sus imperfecciones, de su continua bipolaridad, de la mezcla de lo grotesco y lo excesivo - el auténtico ADN del film-, esta balada triste supone una gran obra, personal e intransferible que intenta responder a la pregunta retórica que se hace Álex de la Iglesia: ¿Por qué no nos reconciliamos de una maldita vez?

martes, 22 de mayo de 2012

el profesor lazhar

2011. canada 111 minutos. director: philippe falardeu, actores: mohamed fellag, sophie nelisse, emilien néron, marie eve beaugeard, vincent vellard, scars: Nominada a Mejor película de habla no inglesa.
sinopsis:  Un maestro de primaria de origen argelino entra en contacto con un grupo de adolescentes de Montreal obsesionados por el misterio de la muerte.
 La película canadiense "Profesor Lazhar" ha sorprendido y destacado en la Sección Oficial por ofrecer una necesaria y admirable reflexión sobre el sistema educativo en las sociedades contemporáneas (al menos las occidentales), el cual cuestiona seriamente y del que rechaza que la mera transmisión de conocimientos haya sustituido por completo a la educación integral en contenidos y valores por parte de los educadores, evitando la implicación personal de estos en el desarrollo completo (intelectual, cultural, físico, moral, sentimental…) de los niños.

Un fatídico suceso en una escuela del Canadá francófono lleva al protagonista, un profesor argelino, a solicitar trabajo en la misma, donde comprobará por sí mismo las deficiencias del sistema y los imperativos legales que, basados en la estúpida idea de lo que hoy se considera correcto, anulan la voluntad y capacidades educativas de los profesores.

Muy estimable película, con una buena interpretación de su protagonista y una escena sobrecogedora hasta la emoción por parte del niño al que más protagonismo da la película.
 Un peculiar maestro argelino aparece para ofrecer sus servicios en un centro educativo de Montreal al poco de haberse vivido en el colegio una terrible circunstancia; sobre todo para los alumnos, entre 11 y 12 años, que acaban de perder a su profesora por auto-ahorcamiento en su propia aula.
El señor Lazhar tiene métodos que difieren de los reglamentos imperantes, pero su buen hacer le irá granjeando el respeto y la simpatía de la mayoría de sus compañeros; no así de algunos padres que le conminan a enseñar pero no a educar.

Hay mucha poesía en esta puesta en escena del canadiense Philippe Falardeau, que extrae parte del guión de una obra de teatro, un monólogo en el que sólo intervienen el profesor y sus reflexiones en voz alta.
Pocas veces puede paladearse un humor tan fino y sensible envolviendo lo irremediable de la muerte y las negativas consecuencias si no se admite.

El actor elegido para dar vida a Monsieur Lazhar (Seddik Benslimane), habitual hombre de teatro en París, demuestra tener un increíble magnetismo y una presencia que llena la pantalla, empapándote de sensaciones con cualquier simple movimiento. Hay momentos en que un reclinar de cabeza te pone el corazón en un puño, en otros te hace reír con un escueto parpadeo. Aunque esta es una de las primeras películas que se ponen en esta Seminci del 2011, no me extrañaría que alguien le tenga ya en sus quinielas para el premio de interpretación.
Más que recomendable, para todos, pero especialmente para los maestros que dudan qué camino tomar: el de la humanidad o el protocolo establecido.
 El mayor defecto de una cinta tan meritoria y estupenda como “Profesor Lazhar” es que quedan todavía muy recientes las olas con las que emergió la indispensable “La clase” de Laurent Cantet. El territorio dramático, no obstante, en el que se mueve la película de Philippe Falardeau es completamente distinto a lo visto y vivido en las aulas en las que tantas veces hemos estado atrapados en la ficción. Se trata de una historia que en realidad es una fábula sobre la educación y la sanación interior de las personas frente a una tragedia que son capaces de comprender.

Resulta difícil unir la pedagogía, la psicología y la educación, que parecen ir por tres caminos totalmente separados en la sociedad. Actualmente el menor es sobreprotegido desde todas sus perspectivas y desde su base primordial: su enseñanza y supuesta educación. El detonante de “Profesor Lazhar” es el suicidio, en la propia aula donde imparte clase, de una profesora. Sus alumnos que no superan los doce años son incapaces de entender esa decisión y dos de ellos ven su cuerpo inerte colgado. Precisamente son ambos los que establecen el dialogo y conexión con el profesor sustituto, un inmigrante argelino que se ofrece para el puesto al leer la noticia en un periódico. Pero esa capa de suave thriller sobre el secreto de una muerte se convierte en el reflejo del misterio que envuelve el pasado de ese ‘profesor Lazhar’. La película, adaptación de la obra de teatro de Évelyne de la Chenelière, trata sobre la imposibilidad de sanación del individuo y más de un joven traumatizado si no existe un contacto físico, propio de nuestra condición y la naturaleza del ser humano.

El fin justifica los medios, y el sentido pedagógico clásico de Lazhar contrasta con los métodos modernos mientras que la sanación de su tragedia personal y familiar cicatriza paralelamente a la de esos pequeños que no entienden por qué la maestra a la que querían decidió abandonarles sin despedirse. La puesta en escena está plasmada desde el transcurso y paso del tiempo y las estaciones. Del duro y gélido invierno al sol primaveral que derrite esa endurecida y enraizada capa de hielo que se había clavado en el corazón de todos los protagonistas. Esta la historia realmente de un triángulo compuesto por Lazhar, el profesor, y sus dos alumnos, Simon y Alice, que son los únicos capaces de restablecer el equilibrio del resto de compañeros de aula.
La película de Falardeau habla de abrazos y despedidas, de honestidad y de continuar el camino pese a las rutas quebradas por las que pasamos en la vida. Un bellísimo y sencillo cuento, plasmado gracias a unas grandes interpretaciones, y un sentido de la sensibilidad y la emoción. Merece la pena, merece la pena dejarse emocionar y enseñar a otros el camino a la catarsis y la paz interior en esa lección de la vida dentro de un(a) aula.
 Es maravillosa la sensibilidad y sencillez con las que el director y guionista trata algunos de los asuntos espeluznantes que aparecen durante la película. Consigue transmitirlo con el tacto justo para no herir sentimientos sin renunciar a la crueldad sobre la que se desarrolla toda la historia. Además cuenta con un ápice de esperanza siempre de trasfondo, como viene siendo habitual en el cine francófono.
Otra cosa a destacar es la interpretación de los niños. De quitarse el sombrero.
 Profesor Lazhar sorprende gratamente. Uno se espera un relato sobre la enseñanza y la figura del profesor, un poco en la línea de los films más representativos que suceden en pasillos de colegios e institutos como Ser y tener, Hoy empieza todo o La clase, por citar tres películas francohablantes. Y lo que nos propone el canadiense Philippe Falardeau es más profundo y novedoso. Habla de la muerte, y lo hace desde el minuto uno: un niño descubre el cuerpo sin vida de su profesora pendiendo de una viga, y a partir de aquí, en medio de la conmoción del centro educativo que afecta a docentes, padres y alumnos, el relato nos presenta al misterioso señor Lazhar, el nuevo profesor de francés que sustituye a la antigua profesora y que en sus clases enseñará más cosas que las conjugaciones de los verbos.

Profesor Lazhar propone una cuestión tan necesaria como provocativa: la necesidad y la obligación de hablar de la muerte cuando esta nos ha afectado de algún modo, asumiendo que ese es un tema tabú que se evita o se calla a propósito con tal de esquivar momentos incómodos. Porque... ¿se puede educar desde la evasiva? ¿Cómo seguir creyendo en el sistema cuando algo ha roto el orden establecido? ¿Cómo evitar que lo vivido no influya a la hora de dar o recibir clases? ¿Cómo enseñar lengua cuando extramuros de la institución educativa suceden guerras, atentados terroristas y cosas atroces? Hechos que, precisamente, llenan la historia de la mejor literatura. ¿O realmente todo ello se puede evitar desde el microcosmos del aula?

La carga social de Profesor Lazhar es potente: nos obliga a debatir qué debemos enseñar y cómo enseñarlo, y para ello establece una radiografía de padres ausentes, un equipo directivo que responde con evasivas y un profesor abandonado a su suerte que debe elegir entre ser transmisor de contenidos o receptor de sentimientos. Agradezco que Profesor Lazhar no sea un elogio más a la figura del profesor, que lo es y lo debe ser, sino una reflexión sobre aquello que no se enseña en el aula (y desgraciadamente tampoco en casa) y que al final es más importante que cualquier teoría de manual. De gran dureza pero de recuerdo agradable. Una clase magistral de buen cine social.
Fuí a ver este film por el argumento, la nacionalidad y los premios obtenidos. Pero la decepción fué grande al comprobar que toda la película gira en torno a un profesor, a un colegio con unos niños y niñas muy bien dirigidos, todos alrededor de un problema que es la base del film, pero que no acaba de atraer lo suficiente, pues las interpretaciones y la dirección son estimables, pero el desarrollo más que lento del argumento llega a cansar, esperando continuamente algo que de un giro importante al film sin que este llegue hasta el final de la película. Es un film que podía haber dado mejor resultado, según mi opinión, si el guión hubiera sido escrito con más alicientes, más cambios de ritmo y menos lentitud en desarrollo de la historia.
Película reflexiva, psicológica, intimista y poco apta para mayorías. Sería un error llevar a niños de corta edad a presenciarla, por el atractivo de ambiente escolar que reina en toda la película, pues se aburrirán soberanamente.
y bien... esta película no es para el gran público. El tema daría para un thirller si cayera en manos de un director americano con camisa floreada y secretaria rubia contratada solo por sus piernas. Pero cayó en manos de un artista e intento ser fiel a la realidad, cómo si se tratara de un documental. El que quiera ver algo de intriga, misterio, acción que no vea esta peli porque se va a quedar dormido, cómo se quedo mi mujer doña natalia... que conste que yo estuve apunto en secundarla en sus ronquidos.
Pero algo interior me decía que debía seguir despierto. El film refleja con una fidelidad y reflexión increibles un tema peliagudo como es que un niño quede traumatizado por ver como su profesora se suicida. Tema que a mi personalmente me hizo hablar toda una tarde. ¿ que harían ustedes? lo que hizo la directora, que le ordeno al profesor que prohibido hablar del tema, o lo que hizo el profesor, hablar del suicidio con los niños para intentar que vencieran sus miedos y depresiones... si, porque para mí al menos, la depresión es la enfermedad de este siglo, y la depresión infantil es un tema muy grave y dificil de tratar.
¿ obligas a un niño a ser adulto de golpe y porrazo? o es mejor no tocar el tema.... a sabiendas de que eso queda en su subsconciente y puede ser semilla de fúturos traumas... que cada uno saque sus conclusiones.

lunes, 21 de mayo de 2012

el regal barca fácil a semifinales


57 - Lucentum Alicante (13+21+15+8): Llompart (16), Freire (8), Stojic (3), Ivanov (9), Barnes (6) -cinco inicial- Kone (9), Urtasun (6), Ordín, Jódar, Kouril, Astilleros, Miñarro.

84 - FC Barcelona Regal (24+18+15+27): Huertas (9), Eidson (13), Mickeal (9), Lorbek (4), Ndong (14) -cinco inicial- Wallace (11), Vázquez (10), Ingles (8), Sada (2), Rabaseda (4).

Árbitros: Hierrezuelo, Jiménez y Cortés. Excluyeron por cinco faltas a Freire (m. 38), del Lucentum; y al visitante Wallace (m. 37). Expulsaron por dos técnicas al preparador lucentino, Txus Vidorreta (m.34).
 Los jugadores interiores del conjunto catalán ya no anotaban con tanta facilidad, aunque los visitantes tuvieron tiempo para estirar un poco más su ventaja antes del descanso (34-42).

Un 5-0 de parcial en la reanudación del choque colocó al Lucentum a sólo tres puntos (39-42, m.22), pero lejos de sentirse presionado, el Barça Regal reaccionó, con Chuck Eidson como principal baluarte ofensivo (41-53, m.26). Tambíen Fran Vázquez y Erazem Lorbek hicieron daño bajo la canasta.

El espíritu del Lucentum le llevó a mantenerse por debajo de los diez puntos hasta el minuto 34, con Pedro Llompart -que hoy regresaba al equipo tras perderse el primer partido por el fallecimiento muerte de su madre- como gran protagonista.

Pero entonces llegó la polémica arbitral y CJ Wallace no perdonó ni los tiros libres ni un triple posterior que sentenciaron el choque (53-70, m.35).

Vidorreta fue sancionado por protestar lo que consideraba falta de igualdad de los colegiados, que no pitaron la primera falta del FC Barcelona Regal en el cuarto hasta que sólo quedaban tres minutos de envite.
 el regal barca tiro de calidad y seriedad para sentenciar la eliminatoria en un 3-0. El lucentum con un muy encendido vidorreta que arengo a sus hombres para que dieran la cara, apretaron en defensa con la típica 2-3, tiros de kone a cuatro metros y mover el balón, gracias a un gran llompart.
Pero nunca creyerón del todo en la victoria, porque cuando se acercaban al marcador el barca daba el tirón. Siempre pasa así con los grandes, no es que el alicante no diera más de si, es que el barca cuando se centra pues pasa el rodillo por encima.
Huertas está vez estuvo bien en dirección y anotación, eidson vio aro, ndong reino a sus anchas en la pintura como lleva haciendo toda la temporada, y fran vazquez y cj wallace pusieron su granito de arena, cuando juegan en equipo surge el rodillo. valencia o lagun aro esperan en semis.

muere robin gibb

Robin Gibb ha fallecido este domingo a los 62 años de edad. Era uno de los tres miembros fundadores de los Bee Gees, el exitoso grupo británico que con 'Fiebre del Sábado Noche' convirtió la música disco en un fenómeno mundial en los años 70.
El imberbe cantante con voz de falsete e inconfundibles gafas de cristales tintados, sufría de cáncer de colon e hígado, y estaba hospitalizado en Londres a raíz de una neumonía.
Tras la muerte de Robin Gibb, el mayor de los tres hermanos, Barry, de 65 años, queda como último superviviente de uno de los grupos que ha vendido más discos de la historia, unos 200 millones durante toda su carrera.
El gemelo de Robin, Maurice Gibb, que tuvo problemas de alcoholismo, falleció a los 53 años en 2003 de una oclusión intestinal. Aunque no formaba parte del trío, el hermano menor, Andy, que hizo carrera en solitario, murió también, con sólo 30 años, de un problema cardiaco derivado de una adicción a la cocaína.
«A veces me pregunto si todas las tragedias que ha sufrido mi familia es como un preció kármico que estamos pagando por toda la fama y fortuna que tuvimos», dijo Robin en marzo al diario The Sun.

Robin Gibb, cantante de los Bee Gees

Nacido el 22 de diciembre de 1949 en la Isla de Man (Reino Unido), Robin Gibb emigró con nueve años a Australia con su familia.
Alentados por su padre, que dirigió un grupo musical, los hermanos formaron un conjunto juvenil que un disc jockey local sugirió rebautizar Bee Gees (B de Brothers -hermanos- y G de Gibb ) después de que alcanzaran cierta popularidad.
Su despegue, sin embargo, no se produjo hasta que en 1966 regresaron al Reino Unido, donde 'New York Mining Disaster 1941', el primer sencillo de su primer álbum 'Bee Gees' 1st', ingresó en el 'Top 20' de las listas de éxitos.
Siguieron rápidamente 'Holiday', 'To Love Somebody', que Barry y Robin Gibb escribieron para Otis Reading, y poco después 'Massachussets', con la que alcanzaron por primera vez el número uno del 'hit parade' británico.
Tras una breve separación, los hermanos Gibb volvieron a saborear el éxito con 'How Can You Mend a Broken Heart?' en 1971.

Robin Gibb, los Bee Gees y 'Fiebre de sábado noche'

Pero el encumbramiento definitivo llegó en 1977 gracias a la banda sonora de 'Saturday Night Fever' -Fiebre del sábado noche- la película que también lanzó al actor John Travolta y especialmente a sus dos temas más bailongos, 'Stayin' Alive' y 'Night Fever'.
El álbum, la banda sonora más vendida de todos los tiempos con 40 millones de copias, inauguró la edad dorada de la música disco y llevó a los Bee Gees, con sus agudas voces, sus pantalones ajustados, sus camisas abiertas y sus medallones, al estrellato. Siguieron cinco premios Grammy.
Sin embargo, nunca volvieron a cosechar el mismo éxito, y aunque escribieron numerosas canciones para otros artistas, a partir de entonces su carrera inició un lento declive, con excepción de un repunte a finales de los 80 con sus álbumes 'E.S.P' y 'One'.
El trío permaneció activo hasta la muerte de Maurice, tras la cual Robin y Barry Gibb renunciaron definitivamente al nombre de Bee Gees.
Además de seguir cantando en solitario, Robin Gibb se convirtió en uno de los paladines de la lucha contra la piratería informática y los derechos de autor. Pero a finales de 2010, durante una operación, los médicos le descubrieron un tumor y le diagnosticaron el cáncer.
Otro grande que nos deja. El puto cáncer pudo con la leyenda de robin gibb, yo soy heavy pero no reconocer el legado que deja este hombre es no tener ni puta idea de música.

domingo, 20 de mayo de 2012

fiat 1800

con este coche fiat, se hizo famoso. fué un modelo de 1959, y supuso el pistoletazo de salida para la marca italiana, su primer modelo en alcanzar un relativo éxito apesar de que su motor era muy dudoso, y sus comodidaes escasas.

jueves, 17 de mayo de 2012

la merkel se sube el sueldo

Se trata de la primera subida salarial para los miembros del gobierno alemán desde hace doce años, y en el caso de Merkel, según datos del ministerio de Interior, equivale a un incremento de 950 euros al mes.
La canciller alemana tenía hasta ahora un sueldo mensual de 16.152 euros, más un plus salarial de 1.022 euros al mes.
Con el acuerdo alcanzado hoy los miembros del Gobierno alemán vuelven a adaptar sus salarios a las subidas de los emolumentos de los funcionarios germanos, a lo que renunció el gabinete del entonces canciller socialdemócrata Gerhard Schröder en 2000.
El primer aumento salarial del 3,3% se aplicará con efectos retroactivos a marzo de este año, mientras que el 1 de enero próximo y el 1 de agosto de 2013 contarán con sendos incrementos del 1,2%.
 yo también me subiría el sueldo si tuviera esos caretos que tienen estos dos colegas, es duro tener tanto morro.

lunes, 14 de mayo de 2012

¿ que fué de tom berenger?

Nació en chicago como Thomas Michael Moore, hijo de un vendedor viajero, vivió en Puerto Rico hasta la edad de 20 años.1
Estudió periodismo en la en missouri, pero después de su graduación decidió dedicarse a la interpretación. Durante un tiempo actuó en teatros de carácter regional, hasta que en 1970 se trasladó a new york, donde participó en un musical de ópera y posteriormente consiguió un papel protagonista en una obra teatral.
Su debut en el cine lo tuvo Berenger en 1976 en la película Rush It, una producción del cine independiente que actualmente ha quedado en el olvido, excepto por sus intérpretes, que con el tiempo llegaron a ser actores famosos.
Al año siguiente hizo un papel menor como asesino en Looking for Mr. Goodbar, que no obstante llamó la atención positivamente por su solidez interpretativa. En 1979 interpretó el personaje principal en Butch and Sundance: The Early Days, una película que narra la época previa del film Dos hombres y un destino. Con estas actuaciones Berenger demostró que podía interpretar tanto a villanos como a héroes, lo cual marcó su carrera.
En los años80 Berenger cosechó éxitos importantes, como con The Big Chill un película nominada al Oscar; pero el reconocimiento vino con Platoon, película que le valió en 1986 una nominación a los oscar además una nominación al Globo de Oro como mejor actor secundario, por su sólida interpretación del sargento psicópata Barnes.

Más recientemente Berenger ha actuado regularmente en películas de cine, así como también para la televisión, frecuentemente como actor secundario. En 1990 comenzó a dedicarse a la producción de cine.
En 1993, realizó Sniper, donde interpreta a Thomas Beckett, un solitario francotirador de ambiguos ideales, el exito de este filmn dió pie para la saga sniper en 2002 y 2004.
Berenger ha estado casado en tres ocasiones. La tercera vez se casó en con Patricia ALvaran 1998 hasta la fecha. Tiene seis hijos de sus tres matrimonios.
eternamente encasillado por su gran papel en platoon, aunque para mi gusto a la sombra del genial william dafoe, que con su papel de sargento Elías, se comía al loco barnes con patatas. El resto de su filmografía pura morralla.

la ofensa ricardo menéndez salmón

En enero de 2006, Jesús Badenes, director general de librerías del grupo Planeta, anunció, ante los estudiantes del Máster de Edición de la Universidad Autónoma de Barcelona, un desolador pronóstico: “el libro tiende a ser visto cada vez más como entretenimiento y no como bien cultural”. La separación, cada vez más acusada, entre estos dos aspectos que opone Badenes, empuja al mundo literario a un maniqueísmo que beneficia a iniciativas sectarias y endogámicas, mientras que perjudica al camino más seminal e independiente de la escritura: aquél que en su texto, “Un narrador en la intimidad”, Roberto Bolaño define con lucidez: “En mi cocina literaria ideal vive un guerrero, al que algunas voces (voces sin cuerpo ni sombra) llaman escritor. Este guerrero está siempre luchando. Sabe que al final, haga lo que haga, será derrotado. Sin embargo recorre la cocina literaria, que es de cemento, y se enfrenta a su oponente sin dar ni pedir cuentas”.
Visto lo visto, es un alivio saber que, un año después de los augurios del señor Badenes, una editorial - Seix Barral – perteneciente al grupo que él representa, haya decidido publicar una novela como “La ofensa”, del asturiano Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971). “La ofensa” no nace de ese costumbrismo sentimental y ramplón que campa a sus anchas por la novela española actual; ni tampoco de esa narrativa pop y chisposa que se cree a sí misma provocativa y epatante. No, nada de eso. La escritura de Menéndez Salmón surge de donde ha surgido siempre la mejor literatura: de la necesidad de responder a las grandes preguntas que plantean la vida y el mundo en que vivimos. De esa misma necesidad surgen las obras de autores como Kafka, Onetti o Faulkner, referentes (entre otros) reconocidos por el autor asturiano y vislumbrados en las páginas escritas por él.
En el capítulo que cierra la primera parte de las 3 que componen la novela, el narrador se hace una serie de preguntas trascendentes a la vez que decisivas para Kurt, el protagonista de “La ofensa”. Preguntas que uno no puede dejar de ver como vitales para el nacimiento de la novela: “¿Cómo reacciona el cuerpo de un hombre ante la presencia del horror? (...) ¿Pero puede un cuerpo dimitir de la realidad? (...) ¿Puede un cuerpo olvidarse de sí mismo?” Así pues, en un intento de responder a esas preguntas, “La ofensa” relata la crónica de un viaje iniciático y terrible: el de su protagonista Kurt (llamado así en claro homenaje al Kurtz de Conrad, otro maestro indiscutible), un pacífico sastre pequeñoburgués, hasta el corazón oscuro del nazismo desde que es reclamado a filas por el ejército alemán. Salmón nos narra con clarividencia cómo el horror se las arregla para ser natural entre la ciudadanía. Es imposible, a este respecto,  no recordar al arquitecto oficial del III Reich, Albert Speer, cuando en sus memorias reconoce lo fácil que era en los inicios simpatizar con la causa de Hitler. Una vez atrapado Kurt en la telaraña nazi, lo que Salmón nos ofrece es un magnífico ejemplo de integración entre bien cultural y entretenimiento. Sin embargo no dejará nunca de ser ésta una discusión bizantina, pues lo realmente importante en “La ofensa” es la confirmación de un autor que labrándose libro a libro (“Los arrebatados”, “Los caballos azules” o “La noche feroz”) y premio a premio (“Juan Rulfo” o “Casino de Mieres”) ha desembocado en una escritura rigurosa y arriesgada (oficio y arte) y que esquiva y se resiste a ese diagnóstico tan certero que el crítico Ignacio Echevarría describe en su libro “Trayecto”(Editorial Debate): La narrativa de un país, en sus capas más visibles, se nutre en su mayor parte de libros más o menos convencionales que satisfacen las expectativas de una mayoría de lectores educados pero no demasiado exigentes, para los que la literatura es sobre todo una vía de esparcimiento. Son libros  a menudo honestos, escritos con decoro por profesionales del oficio que aciertan a conectar con una sentimentalidad más o menos estereotipada, cultivando la sensibilidad del lector y, acaso, dilatando el territorio de la misma, a fuerza de interesar a ese lector por ciertas complejidades del corazón, ciertas retorceduras en las conductas humanas, ciertos malentendidos en las relaciones de pareja, determinados hechos del pasado, algunas cuestiones candentes de la realidad social en la que vive.
Si volvemos a los avatares de Kurt y, en concreto, a la resolución definitiva de su experiencia, comprobaremos la capacidad de Menéndez Salmón para evitar coqueteos y amabilidades con el lector. Es tal el peso de las grandes preguntas que acaban imponiendo, en nuestro afán por responderlas, una perseverante inquietud y un continuo desasosiego. Sin embargo, de ambas sensaciones se alimentan la rabia y el deseo por escribir. “La ofensa” deja en quien la lee una huella enigmática y desasosegante. De la misma naturaleza que “El corazón de las tinieblas” del ya citado Conrad y que “Estrella distante” del también mentado Roberto Bolaño.
Sólo por las 3 últimas páginas merece la pena leerse este libro, son de un ingenio repugnante y de una antihumanidad lacerante.